TST Nº 44

22/5/2026

Patricia Hurtado

Presidenta Fundación Iguales

“La maternidad ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi vida. Mis hijas no solo crecieron conmigo; yo también crecí a través de ellas”

Licenciada en derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Realizó estudios en Transformación Digital y Cultural en NEXT Education y programas de formación en empresas familiares y dirección empresarial en IE Business School, también en Madrid. “Gran parte de mi vida profesional estuvo vinculada al trabajo institucional y a proyectos relacionados con el desarrollo de mejores condiciones de competitividad del sector privado. Actualmente lidero Fundación Iguales, un espacio desde el que impulsamos formación y el liderazgo de mujeres. También acompañó el desarrollo y la cohesión de familias empresarias y el liderazgo empresarial a través de REF -Executive Forum. Soy mamá de Irene, de 28 años, y Adriana, de 19”.

“Ser mamá transformó profundamente mi forma de liderar y de entender el éxito. Antes lo relacionaba más con el trabajo y los resultados; hoy también lo veo en la capacidad de acompañar, escuchar y estar presente para las personas que amo. Mis hijas me enseñaron paciencia, empatía y equilibrio, y entendí que ningún logro profesional puede reemplazar la cercanía emocional con la familia. Haber estado cerca de ellas mientras crecían es una de las decisiones más valiosas de mi vida. Con el tiempo aprendí que el equilibrio perfecto entre trabajo y maternidad no existe. Hay etapas en las que el trabajo exige más y otras en las que la familia necesita más de uno. Como muchas mujeres, sentí la presión de querer llegar a todo, pero entendí que también es importante bajar la autoexigencia, priorizar sin culpa y hacer lo mejor posible desde el amor y la presencia. Hoy ver a mis hijas crecer independientes y seguras es el mayor logro de mi vida. A pesar de la distancia, porque mis hijas viven en Madrid, mantenemos una conexión muy cercana a través de conversaciones constantes y pequeños rituales que compartimos juntas. Uno de los más especiales es hacer nuestros vision boards cada inicio de año, un espacio donde compartimos sueños, metas y proyectos. También disfruto acompañar a Adriana en el deporte y en cada uno de sus desafíos”.

“Para mí, ser un ejemplo de éxito significa mucho más que alcanzar metas profesionales. Quiero que mis hijas me recuerden como una mujer trabajadora y comprometida, pero también cercana, coherente y capaz de disfrutar la vida. Creo que el verdadero éxito está en mantener la humanidad, los afectos y la capacidad de seguir creciendo sin perder la esencia. Siempre trato de enseñarles la importancia de conocerse, ser autocríticas, mantener la humildad y nunca dejar de aprender. No puedo imaginar mi vida sin ser mamá. La maternidad ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi vida. Mis hijas no solo crecieron conmigo; yo también crecí a través de ellas. Me enseñaron a valorar el tiempo, a revisar prioridades y a entender que no hace falta ser perfecta para inspirar. Hoy creo que los hijos no necesitan madres impecables, sino madres presentes, honestas y capaces de amar con autenticidad”.

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