
“La maternidad me dio más coraje para enfrentar retos. Me enseñó a avanzar con decisión y a entender que los sueños se construyen con trabajo, constancia y convicción.”
“Me considero una mujer persistente, motivada por los retos y convencida de que lo valioso se construye con constancia y visión. Aunque soy arquitecta, mis primeros años laborales me permitieron desarrollar habilidades en atención al cliente, ventas y marketing, aprendiendo a conectar con las personas y entender sus necesidades. Mi conexión con la naturaleza nació desde muy pequeña gracias a mi abuelo, el ingeniero agrónomo Lucio Antezana Llanos, cuyo legado botánico marcó profundamente mi vida. Con el tiempo, esa sensibilidad encontró su expresión en la arquitectura y dio origen a KAS HOME & GARDEN, un espacio donde integro arquitectura, paisajismo y diseño para crear ambientes armónicos y llenos de bienestar. Soy mamá de Fernanda y Leonardo, quienes transformaron mi vida y me enseñaron distintas maneras de vivir la maternidad. Hoy continúo creciendo personal y profesionalmente, buscando transmitir cercanía, calma y conexión a través de cada proyecto y espacio que creo”, nos dice la creadora de una de las tiendas más hermosas y completas de plantas en La Paz, reconocida por importar Orquídeas jamás vistas en el país.
“Antes de ser mamá ya era una persona muy disciplinada, enfocada y comprometida con todo lo que hacía. La maternidad no cambió esa esencia, pero sí la intensificó. Me dio más coraje para enfrentar retos. Me enseñó a no correrme de los desafíos, sino a enfrentarlos con decisión. Hoy no le tengo miedo a lo nuevo; cuando aparece una oportunidad o un reto, mi primera reacción suele ser pensar: hagámoslo. También me volvió más consciente del valor del tiempo, de las prioridades y de la capacidad de sostener incluso en momentos exigentes. Mi forma de liderar hoy tiene más empatía, más visión y una convicción muy clara: avanzar incluso cuando el camino no es sencillo”.
“Mi mayor desafío hoy es consolidar estabilidad y orden. Hace dos años atravesamos una etapa importante de transición: cambio de ciudad, apertura de la empresa en un nuevo entorno, nuevas dinámicas y nuevos retos. Fue un proceso exigente tanto en lo personal como en lo profesional. Hoy siento que el camino ya está trazado. El desafío ahora es ordenar, planificar mejor, diseñar nuevas estrategias y seguir creciendo con estructura. Para mí, equilibrar maternidad y trabajo significa construir sin perder el centro. Uno de los espacios que más valoro para conectar con mis hijos es compartir tiempo con ellos llevándolos al gimnasio y tomándonos ese momento juntos. El bienestar y la salud son parte importante de la vida; sin ellos, muchas cosas no funcionan y muchas metas se vuelven más difíciles de alcanzar. Me gusta transmitirles la importancia de sentirse bien consigo mismos, de cuidar el cuerpo y también la mente. Compartir ese momento nos permite conversar, acompañarnos y disfrutar tiempo de calidad juntos. Es un espacio sencillo pero muy significativo, que ellos también valoran y disfrutan especialmente”.
“Quiero que mis hijos aprendan que nada verdaderamente valioso llega de manera fácil. Que cuando uno cree en algo debe seguir adelante, incluso cuando hay cansancio, incertidumbre o dificultades. También me gustaría transmitirles que hagan las cosas con pasión, responsabilidad y búsqueda de excelencia. No conformarse con lo mínimo, sino dar siempre lo mejor de uno mismo. La maternidad ha sido una parte esencial de mi historia y de la mujer que soy hoy. Cada uno de mis hijos llegó en momentos distintos de mi vida y ambos transformaron profundamente mi forma de mirar el mundo, de entender el esfuerzo y de darle sentido a mis decisiones. Ser mamá me dio propósito, fuerza y una dimensión emocional que ha marcado profundamente mi camino personal y profesional.
La mayor enseñanza ha sido descubrir la fortaleza interior. He aprendido que uno puede atravesar momentos difíciles, pero también puede decidir levantarse. Muchas veces la diferencia está en cómo uno se enfrenta a sí mismo.
Es también una de las enseñanzas que deseo dejarles a mis hijos: siempre existe la posibilidad de ponerse de pie, avanzar y volver a empezar.