TST Nº 44

22/5/2026

Mónica Dupleich

CEO BM GROUP

“Cuando nacieron, pensaba que yo tenía que enseñarles todo. Sin embargo, con el tiempo entendí que ellos también venían a enseñarme a mí. Mis hijos han sido mis grandes maestros”

Administradora de Empresas, Coach Ontológica certificada y egresada del Programa de Alta Gerencia de INCAE Business School, lidera hace más de 17 años BM Group en Bolivia y 7 años en Paraguay, tiempo en el que el crecimiento y consolidación de la compañía los ha convertido en un referente en soluciones de BPO, People, Sales & Marketing y 3PL. Actualmente es directora de la Cámara Nacional de Comercio y presidenta del Directorio de CAMEBOL, promoviendo el fortalecimiento empresarial, el liderazgo femenino y el desarrollo del talento en Bolivia. Está casada hace 23 años y es madre de Fernanda y Luis Andrés, de 21 y 18 años.

“La maternidad transformó profundamente mi forma de ver la vida y, naturalmente, también mi forma de liderar. Ha sido un proceso permanente de adaptación y aprendizaje. Entendí que ni nuestros hijos ni nuestros equipos necesitan perfección; necesitan presencia, honestidad y coherencia. La confianza se construye cada día, en cada acción y en cada decisión”, nos dice para comenzar y agrega: “El primer gran desafío fue aprender a distribuir mi tiempo entre la maternidad y el trabajo, y gestionar la culpa de sentir que no podía dedicar el 100% a ambos roles al mismo tiempo. Con los años dejé de enfocarme en el tiempo que faltaba y aprendí a valorar el tiempo que sí entregaba, porque lo hacía con compromiso, amor y dedicación plena. También entendí que el balance no significa mantener un equilibrio perfecto, sino tener la capacidad de volver a equilibrarlo tantas veces como sea necesario. Cada día aprendemos que el equilibrio no se encuentra; se construye con amor, prioridades y valentía”.

“Desde que mis hijos eran pequeños, nuestro ritual más importante ha sido la hora de dormir. Siempre fue el momento de mayor conexión. Cuando eran niños, me contaban cómo había sido su día, jugábamos un poco y terminábamos en largas conversaciones llenas de curiosidad, preguntas, confesiones, bromas y aprendizajes. Con el tiempo, los temas cambiaron y hoy, que ya son jóvenes, esos espacios se han transformado en cenas con conversaciones profundas, debates sobre distintos temas, risas y momentos que sigo atesorando profundamente. Enseñarles, desde el ejemplo, que los sueños se construyen con trabajo constante, perseverancia, ética y honestidad. También significa mostrarles que la vida no siempre sale como la planeamos, pero que incluso en los momentos difíciles podemos actuar con resiliencia, actitud positiva y gratitud. Espero que mis hijos recuerden no solo los logros, sino también la forma en la que enfrentamos los desafíos”.

“Mis hijos son lo más importante y valioso de mi vida. Han llenado mi vida de amor, propósito y aprendizaje. Verlos crecer y acompañarlos en cada etapa ha sido, sin duda, mi mayor bendición. Cuando nacieron, pensaba que yo tenía que enseñarles todo. Sin embargo, con el tiempo entendí que ellos también venían a enseñarme a mí. Mis hijos han sido mis grandes maestros de amor incondicional, paciencia, empatía y crecimiento personal”.

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