TST Nº 44

22/5/2026

María Ingrid Rivero

Fundadora Kokun

“La maternidad no me quitó sueños; les dio un propósito mayor. Me enseñó que el amor también es fortaleza y que no necesitamos ser perfectas para inspirar”

“Más allá de los cargos o títulos, el rol más importante de mi vida es ser mamá. Mis hijos son mi motor, mi fuerza y mi mayor inspiración; ellos me recuerdan cada día por qué vale la pena seguir creciendo, incluso en medio de las dificultades”, nos dice para comenzar y agrega: “Soy comunicadora estratégica, líder institucional y emprendedora comprometida con la transformación social. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en comunicación corporativa, liderazgo público y desarrollo humano, siempre con el propósito de generar un impacto real en las personas. Creo profundamente en el poder de la comunicación para transformar vidas cuando se ejerce con humanidad, conciencia y propósito. También fundé Kokun, una marca enfocada en promover un estilo de vida saludable bajo el concepto “Un mundo saludable”, porque para mí el bienestar es una forma de vivir. La maternidad transformó mi manera de liderar. Me enseñó que el verdadero liderazgo no se basa solo en resultados, sino también en la empatía, la escucha y la autenticidad. Aprendí que una mujer puede ser fuerte y sensible al mismo tiempo, y que inspirar vale más que imponer. Ser mamá me hizo valorar más el tiempo, la presencia y el impacto que dejamos en los demás”.

“Uno de los mayores desafíos ha sido encontrar equilibrio entre la vida profesional y la maternidad. Entendí que equilibrar no significa hacerlo todo perfectamente, sino actuar con amor, conciencia y propósito. Como muchas mujeres, he enfrentado cansancio, presión y dudas, pero también descubrí una fortaleza que no sabía que tenía. En medio de las responsabilidades diarias, procuro regalarles a mis hijos presencia real: escucharlos, compartir momentos simples y recordarles siempre cuánto valen. Quiero que crezcan entendiendo que el verdadero éxito no se mide solo por los logros, sino por los valores, la fe y la capacidad de levantarse ante las dificultades. Más que cosas materiales, deseo dejarles principios sólidos y el ejemplo de una mujer que nunca se rindió”.

“Ser mamá le dio un sentido más profundo a mi vida. La maternidad no me quitó sueños; les dio un propósito mayor. Me enseñó que el amor también es fortaleza y que no necesitamos ser perfectas para inspirar. Hoy creo firmemente que cada madre tiene la capacidad de transformar vidas y dejar huella desde el amor, los valores y el ejemplo”.

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