TST Nº 42

19/3/2026

Javier Perou

Marketer – Emprendedor

“La vida me enseño que hay cosas que no vuelven, que estamos de préstamo. Esa situación por más amarga que pudo ser me enseñó a valorar lo que tengo hoy y la fortuna de besar a mis hijos cada día”

Con una destacada trayectoria de más de 15 años trabajando en grandes marcas globales como Samsung, Tigo, Nexocorp y con ellas proyectos que han tenido impacto en Bolivia, desde campañas premiadas y casos de éxito a nivel regional, Javier es un estratega del Marketing y la marca personal.

“Con el tiempo entendí que el éxito no es solo lo que construyes afuera, sino quién te conviertes en el proceso. Hoy valoro mucho más el propósito, las personas y el impacto que dejamos en los demás. He dedicado más de 15 años a trabajar con grandes marcas globales como Samsung, Tigo y Nexocorp, liderando proyectos de alto impacto en Bolivia. Mi trayectoria incluye campañas galardonadas y casos de éxito reconocidos a nivel regional. Con el tiempo, mi perspectiva ha evolucionado. Entendí que el verdadero éxito no reside únicamente en los logros externos, sino en el crecimiento personal y profesional que se adquiere en el proceso. Actualmente, mi enfoque está en el propósito, las personas y el impacto positivo que generamos en los demás” nos cuenta para comenzar y agrega: “La paternidad me enseñó que el liderazgo más poderoso es el ejemplo. Los hijos no escuchan tanto lo que decimos, pero observan todo lo que hacemos. Y eso también pasa en las organizaciones. Uno puede hablar mucho de valores, pero al final las personas siguen lo que ven. Ser padre me recordó que la coherencia es probablemente la cualidad más importante de un líder”.

Un evento que sin duda marco sus prioridades y su perspectiva de vida, fue cuando perdió a sus padres en el transcurso de tres meses: “la vida me enseño que hay cosas que no vuelven, que estamos de préstamo. Esa situación por más amarga que pudo ser me enseñó a valorar lo que tengo hoy y la fortuna de besar a mis hijos cada día. Hoy cada día antes de dormir hacemos un ejercicio de gratitud con cada uno que me permite poner en perspectiva todo. En ese momento agradecemos por lo bueno porque nos nutre, lo malo que nos forma y lo feo que nos construye. La pérdida de mis padres en un lapso de tres meses me mostró la naturaleza efímera de la vida y me enseñó que hay cosas irrecuperables. Esta amarga experiencia, paradójicamente, me instó a valorar profundamente lo que poseo hoy, especialmente la dicha de besar a mis hijos cada día”.

En este sentido, Javier intenta transmitirles tres cosas: Integridad: actuar correctamente, incluso en ausencia de observadores, Resiliencia: Aunque la vida presente dificultades, siempre existe la posibilidad de un nuevo comienzo y Gratitud: Aprender a valorar y agradecer, incluso las experiencias adversas, transforma radicalmente nuestra perspectiva ante la vida y los desafíos.

Finalmente deja un lindo mensaje para los papás: “Ser padre también es un acto de liderazgo. Hoy Bolivia necesita hombres que formen hijos que amen su tierra, con carácter, con valores y con esperanza. Hijos que sepan trabajar, respetar y levantarse cuando la vida los golpee. Porque al final del día, el país que vamos a tener mañana depende en gran parte de los hijos que estamos formando hoy. Y esa es una tarea que empieza en casa”.

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