
“La Paz tiene una combinación muy difícil de encontrar: talento, creatividad y resiliencia. Después de haber vivido y trabajado en distintos países, sigo convencido de que el paceño tiene una enorme capacidad para adaptarse, resolver problemas y salir adelante”
“Soy paceño de nacimiento y, aunque hoy vivo en Santa Cruz por mi responsabilidad al frente de Tigo, nunca he perdido mis raíces ni el profundo vínculo que tengo con La Paz”, nos cuenta para comenzar este exitoso ejecutivo que ha llevado el nombre de La Paz y de Bolivia en alto a nivel internacional y ahora a la cabeza de Tigo. “Llevo más de 25 años en la industria de telecomunicaciones y tecnología, liderando equipos y operaciones en Bolivia, Latinoamérica y África. Después de casi dos décadas desarrollando mi carrera en el exterior, regresé a Bolivia hace seis meses para asumir el liderazgo de Tigo Bolivia. Hoy tengo el privilegio de liderar la compañía, con el desafío de acelerar su transformación y contribuir al desarrollo digital del país, poniendo esa experiencia internacional al servicio de Bolivia y de nuestros clientes”.
En relación al momento por el que atraviesa La Paz nos dice: “Creo que el mayor desafío es generar las condiciones para que el talento paceño encuentre oportunidades, innove y siga apostando por la ciudad. La Paz siempre se ha caracterizado por formar profesionales y emprendedores de gran nivel; ahora el reto es crear un entorno que incentive la inversión, la innovación y el crecimiento. Desde Tigo contribuimos invirtiendo de manera permanente en infraestructura digital, fortaleciendo la conectividad y acercando herramientas tecnológicas que impulsan la productividad, la educación y el desarrollo de personas y empresas. Hoy la conectividad es una condición indispensable para el crecimiento de cualquier ciudad”.
“La Paz tiene una combinación muy difícil de encontrar: talento, creatividad y resiliencia. Después de haber vivido y trabajado en distintos países, sigo convencido de que el paceño tiene una enorme capacidad para adaptarse, resolver problemas y salir adelante. Esa fortaleza se refleja en sus emprendedores, sus profesionales y en la forma en que la ciudad sigue reinventándose. Además, cuenta con una identidad muy fuerte, excelentes universidades y un ecosistema empresarial que, con las condiciones adecuadas, tiene un enorme potencial para seguir creciendo”.
A las nuevas generaciones les dice: “Nunca dejen de mirar al mundo, pero tampoco dejen de creer en La Paz. Yo tuve la oportunidad de desarrollar gran parte de mi carrera fuera de Bolivia y esa experiencia fue invaluable, pero también confirmé que el talento paceño puede competir con cualquiera. Hoy la tecnología permite hacerlo sin importar dónde uno esté. Bolivia necesita jóvenes preparados, con ambición y ganas de transformar los desafíos en oportunidades. Estoy convencido de que el futuro también se puede construir desde La Paz”.
La Paz no es para cualquiera porque: “Te pone a prueba todos los días. Su geografía, su ritmo y sus desafíos forjan resiliencia, carácter y determinación, cualidades que los paceños llevamos con nosotros dondequiera que estemos”.