TST Nº 6

31/8/2023

Tito Eguino

Editorial

Nuestra Bolivia es un país rico en diversidad cultural y natural, reflejada en su gastronomía centenaria. Con una variedad de productos locales, regionales y nativos, la cocina boliviana ofrece un abanico de sabores, colores y aromas que asombran el paladar de nuestra gente y de quienes nos visitan. Así pues, veo admirable el trabajo de estos jóvenes gastrónomos y chefs que han decidido apostar por la innovación, la creatividad y la identidad en sus propuestas gastronómicas. Esta nueva camada ha demostrado que se puede fusionar la tradición con la modernidad, respetando el origen y la calidad de los ingredientes, y al mismo tiempo sorprendernos con nuevas técnicas y presentaciones. Los aplaudo y los admiro más por tener el compromiso al 100%. Recuerdo las experiencias de hace unas décadas cuando el valor se marcaba en cuan exóticos y caros eran los ingredientes que llegaban del exterior para marcar su “calidad” y “precio” y poco se conocía la inmensa oferta de nuestro propio jardín.

Un cambio llega ahora gracias al trabajo de esta nueva generación de chefs, gastrónomos, productores, investigadores y activistas comprometidos con un nuevo futuro gastronómico para Bolivia, basado en la revalorización del patrimonio alimentario, la innovación culinaria, la sostenibilidad ambiental y social. Siendo estas algunas de las iniciativas que están impulsando el nuevo futuro gastronómico en Bolivia, un futuro que se proyecta con optimismo, creatividad y compromiso. Un futuro que busca rescatar lo mejor del pasado, adaptarse al presente y anticiparse al mañana. Un futuro que nos invita a descubrir, degustar y disfrutar de la gastronomía boliviana, una gastronomía que tiene mucho que decir y mucho que aportar al mundo.

¿Te gustó este artículo? Compártelo