
“El camino no ha sido sencillo. Emprender en gastronomía implica enfrentarse constantemente a desafíos económicos, operativos y humanos, pero también a la necesidad de evolucionar sin perder la esencia”
Formados en Francia y con experiencia en cocinas reconocidas por estrellas Michelin, los chefs Saúl Pulino, de 34 años, y Alejandro De La Fuente, de 32 años, son los creadores de Raffiné, un restaurante que propone una gastronomía contemporánea, elegante y técnica, a partir de productos bolivianos. Desde su perspectiva, Alejandro comenta: “Santa Cruz tiene un espíritu emprendedor muy fuerte, creo que nuestro principal aporte es seguir produciendo, generando empleo, apostando por nuevas ideas y demostrando que, aún en circunstancias difíciles, se puede avanzar” Saúl lo expresa así: “Santa Cruz me ha permitido crecer profesionalmente y también me ha dado la oportunidad de desarrollar proyectos que probablemente no tendrían el mismo contexto en otro lugar. Por eso siento que también existe una responsabilidad de devolver algo a la ciudad. Seguir invirtiendo significa apostar por nuestra gente, generar fuentes de trabajo y demostrar que podemos desarrollar proyectos gastronómicos con estándares altos desde Bolivia. Además, hay algo que personalmente me mueve mucho: quiero que nuestros productos bolivianos tengan cada vez más protagonismo. Tenemos ingredientes, productores y una biodiversidad enorme que todavía tiene muchísimo por descubrir”. Alejandro agrega: “Considero que Santa Cruz es el lugar óptimo para crecer e invertir, también es una manera de generar oportunidades para otras personas”.
Para Alejandro, el crecimiento cruceño tiene una explicación: “Hay una cultura de arriesgarse, buscar oportunidades. Esa combinación, hace que la capacidad de trabajo en Santa Cruz tenga una dinámica económica muy particular”. Saul añade: “Creo que el principal ingrediente es la capacidad de seguir emprendiendo y de no perder la visión de futuro. Ningún sector puede crecer completamente solo. En gastronomía, por ejemplo, dependemos del productor, del agricultor, del ganadero, del proveedor, del equipo humano y finalmente del cliente. Cuando toda esa cadena funciona, el resultado es mucho más grande que un restaurante. El desafío ahora es que ese crecimiento no sea solamente cuantitativo, sino que también sea más profesional, más sostenible y genere mejores oportunidades para las próximas generaciones”.
A las generaciones más jóvenes, Saul expresa: “Les diría que tengan paciencia con sus procesos, pero que nunca sean conformistas con su trabajo. Hoy tenemos acceso a muchísima información y parece que todo tiene que suceder rápidamente. Pero detrás de cualquier proyecto sólido hay años de aprendizaje, errores, disciplina y muchísimo trabajo que normalmente nadie ve. Y algo que considero fundamental en gastronomía: aprendan primero a hacer muy bien lo básico antes de intentar hacer algo extraordinario”. Alejandro añade: “No tengan miedo a empezar de abajo, muchas veces queremos llegar rápido, pero las experiencias que más enseñan son justamente las que cuestan”.
Finalmente, Alejandro invita a: “Seguir sintiendo orgullo por nuestra tierra, por nuestra gente y por esa capacidad que tenemos de trabajar, emprender y salir adelante juntos”. Saul coincide y agrega: “Deseo que podamos sentir orgullo de lo que somos, pero también curiosidad por lo que todavía podemos llegar a ser. ¡Feliz 24 de septiembre a todos los cruceños! Sigamos haciendo crecer Santa Cruz desde aquello que cada uno sabe hacer, con trabajo, identidad y la mirada puesta en el futuro”.