
“Lo más preciado que tenemos es el tiempo. El tiempo pasa volando y no vuelve nunca más. No lo desperdicien. Lean, estudien, trabajen, creen, conversen, hagan preguntas y persigan sus sueños”
A sus 76 años Sarah Mansilla es actualmente Asesora de Cultura y Turismo del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz y activa promotora de la lectura. “Durante más de 20 años he trabajado por el libro y la lectura en Bolivia. Soy autora de la saga Benjamín, el niño grillo chiquitano. He participado activamente en ferias del libro y proyectos de promoción cultural y soy creadora de la Fundación Cultural Benjamín: Capital de Ideas, que ha adoptado la Plaza del Libro por 10 años. Mi mayor desafío ha sido siempre el mismo: conseguir que más niños y jóvenes descubran que leer no es una obligación, sino una puerta a la imaginación, al conocimiento y a la libertad”. Nos cuenta para comenzar y señala: “Santa Cruz ha venido preparándose durante décadas. Ha vivido la postergación y las dificultades propias de un modelo centralista, pero también ha demostrado una enorme capacidad para crecer, generar oportunidades y abrir caminos. Creo que hoy tiene la oportunidad de asumir un mayor protagonismo nacional y de demostrar que se puede crecer en libertad, con trabajo, iniciativa y confianza. Pero ese crecimiento debe servir no solamente a Santa Cruz, sino a Bolivia entera. Santa Cruz tiene mucho que aportar: capacidad productiva, espíritu emprendedor, diversidad cultural y, sobre todo, una población que no se resigna y que siempre busca dar soluciones y salir adelante”.
“Mi aporte está fundamentalmente en el conocimiento. Hace 20 años promuevo la lectura porque considero que es esencial para desarrollar la comprensión lectora y, con ella, la capacidad de pensar, discernir y perseguir nuestros sueños. Sin pensamiento propio, tarde o temprano podemos quedarnos estancados, como aquellos vehículos que hace 70 años se quedaban atrapados en el barro de nuestras calles de tierra. Por eso seguiré insistiendo, a través de la saga de Benjamín, en que los chicos lean: porque leer es imaginar y aprender”.
Para Sarita, el motor del crecimiento cruceño está en quienes han impulsado su desarrollo: “El ingrediente principal es su gente. Durante generaciones cultivamos valores que nos hicieron fuertes: la cultura del trabajo, la solidaridad, la amistad, la hospitalidad, el diálogo y los vínculos familiares y comunitarios. Las fraternidades, las comparsas, las instituciones y las tertulias familiares también fueron espacios donde aprendimos a convivir y a transmitir valores. Ese ADN cultural se ha ido pasando de generación en generación. Ahora tenemos también el desafío de preservar lo bueno y descartar aquello que nos perjudica. Una sociedad que quiere avanzar necesita trabajo, educación, diálogo, respeto y libertad para producir y crecer”.
A los más jóvenes les aconseja: “No permitan que el celular decida por ustedes cuánto de su vida van a entregar a una pantalla. El cerebro necesita desafíos, no solamente estímulos. Pienso en deportistas como Nadal: el desafío no era solamente competir contra un adversario, sino exigirse a sí mismo, superarse y encontrar en cada dificultad una oportunidad para crecer. El desafío alimenta la mente y también el carácter. La buena noticia es que siempre podemos decidir cambiar el rumbo. El ser humano tiene esa maravillosa capacidad”.
La reconocida gestora cultural cierra con un mensaje para los cruceños: “El 24 de septiembre es un buen día para recordar quiénes somos y también para preguntarnos qué queremos dejar. El cuerpo y la mente responden a las decisiones que tomamos. Por eso invito a los jóvenes, y también a los adultos, a aprovechar este día para crear el hábito de la lectura, del estudio y del trabajo; para darle un sentido a la vida y construir un legado. Porque la cultura es lo que somos, lo que hemos recibido como legado y lo que decidimos dejar a quienes vienen después. Que Santa Cruz siga siendo una tierra orgullosa de su historia, enamorada de su cultura y comprometida con su futuro. ¡Feliz 24 de septiembre!”